Muchas empresas siguen lanzando cursos y campus digitales mientras los comportamientos no cambian y el negocio apenas lo nota. En este episodio de Jugando en serio, Juanjo Marle, experto en transformación cultural, selección por valores y liderazgo, explica cómo construir una cultura de aprendizaje que vaya más allá de acciones puntuales y conecte personas, propósito y cuenta de resultados.

Primero el estilo de vida, luego el puesto

Marle se define como «un fracaso educativo»: acumuló carreras y másteres para acabar dedicándose a otra cosa, porque estudiaba, pero no aprendía. Encontró su sitio en recursos humanos, con un propósito claro: ayudar a la gente a conseguir un empleo donde pueda brillar.

Por eso, antes de hablar de propósito profesional, pregunta qué estilo de vida quieres. Si sueñas con salvar vidas como médico y a la vez viajar por el mundo, tarde o temprano tendrás que elegir. Y si a los 47 años quieres ser futbolista, la clave es descubrir el para qué: quizá lo que te mueve es el fútbol, y hay muchos caminos a su alrededor. Cuando el camino personal y el profesional coinciden, se juntan los círculos.

Seleccionar por valores no basta si no gestionas por valores

Marle distingue entre un candidato elegible, el que tiene los conocimientos técnicos, y uno idóneo, el que además encaja en el entorno. Si das a alguien una hoja de ruta de 17 pasos, ante el primer obstáculo preguntará; si le pides que sea honesto, transparente y amante del aprendizaje, y le dejas elegir cómo ir del punto A al B, puedes confiar en que llegará.

También defiende contratar por el resultado que necesitas, no por la etiqueta del puesto. Su ejemplo: los mejores SDR son quienes piden firmas para ONG en la calle, en pleno invierno, porque ya tienen proactividad y tolerancia a la frustración.

Está muy bien que yo pueda hacer una selección por valores, pero si tú no haces una gestión por valores dentro de la cultura, no sirve de nada. Tiene que haber un acompañamiento de la cultura y de los managers.

Juanjo Marle

Cómo construir una cultura de aprendizaje: para qué, expectativas y emoción

Hoy conviven en la empresa profesionales de 60 años, que vienen de un liderazgo más autoritario, con una generación Z que no tolera ciertas cosas, y esa convivencia es para Marle el gran caballo de batalla. También en formación, aunque ahí las ganas de aprender dependen más de cada persona que de la edad.

El punto de partida es saber para qué es la formación. Hay empresas que forman solo para gastar los créditos de formación. Si la formación no resuelve una necesidad real, no hay nada que hacer. Después vienen las expectativas: muchas empresas cumplen el KPI de ventas y aun así pierden a sus mejores comerciales porque nadie les hizo sentir parte del equipo. Y, por último, la emoción, que Marle llama «el cemento de la memoria»: sin ella, lo aprendido no se aplica.

Muchas veces se cumplen los KPI, esos numeritos por los que luchamos del 1 de enero a diciembre, pero si no se cumplen las expectativas, ahí es cuando empiezan los problemas.

Juanjo Marle

IA y juego para personalizar el aprendizaje

Marle es fan del juego como herramienta: le encantaría hacer procesos de selección solo con videojuegos, porque ver jugar a alguien dice más que una mesa redonda, y metodologías como Lego Serious Play ya lo aprovechan. Pero lo que para él está cambiando las reglas es la inteligencia artificial, que usa en selección, gestión de equipos y coaching de directivos.

Antes, la tecnología servía para ir más rápido; ahora permite resultados personalizados para tu caso y tu contexto. Si aprendes un idioma, la IA va a tu ritmo y toca los temas que te gustan. Por eso, dice, ahora ya no hay excusas: la IA está cambiando las reglas del juego en innovación y formación.

Cambiar sin ver toda la escalera

Su propia vida es un caso práctico de cambio: hace dos años se hizo nómada digital, primero por España y luego por países como Japón, Tailandia o Egipto. No todo es oro lo que reluce, porque va a trabajar y no de vacaciones, pero siente que ha descubierto la forma de estirar el tiempo. El clic llegó con LinkedIn: para él, la marca personal es poner tu talento al servicio de un altavoz.

¿Y si sabes que tienes que cambiar y no lo haces? Quizá todavía no te duele lo suficiente. Según Marle, todos sabemos cuál es el siguiente peldaño, aunque no veamos la escalera entera: si quieres trabajar tu marca personal, graba un vídeo, aunque luego lo borres.

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