La inclusión no es solo una cuestión ética: bien trabajada, es una ventaja competitiva. En este episodio breve de Jugando en Serio, Andrea Rodríguez, directora de operaciones de Game Strategies, explica por qué la diversidad e inclusión en la empresa tiene impacto directo en el negocio y cómo aprender jugando ayuda a desaprender prejuicios.
Diversidad e inclusión en la empresa: desaprender prejuicios
Rodríguez parte de una reflexión sencilla. De niños no tenemos prejuicios, pero a medida que crecemos, las influencias sociales, familiares y culturales nos llenan de ideas preconcebidas que limitan nuestra visión del mundo.
El reto es revertir ese proceso o, al menos, aprender a identificar esos prejuicios para avanzar hacia una mayor inclusión. Y ahí entra la gamificación: un enfoque que permite desaprender de forma divertida y memorable, igual que aprendíamos cuando éramos niños.
Todos nacemos como una hoja en blanco: en nuestros primeros años no tenemos prejuicios ni sesgos, la diversidad nos rodea de forma natural y, sin ser conscientes de ello, la vemos como algo normal.
Por qué la inclusión es buena para el negocio
El episodio repasa varios datos. Según McKinsey, las empresas inclusivas tienen un 25 % más de probabilidades de superar a sus competidores en rentabilidad. Según Kantar, el 76 % de los consumidores espera que las marcas actúen en diversidad e inclusión. Según Deloitte, las organizaciones inclusivas tienen un 22 % menos de rotación, algo especialmente relevante con la generación Z. Y según Gallup, los empleados de entornos inclusivos tienen el triple de probabilidades de rendir al máximo y estar comprometidos.
En el día a día, eso se traduce en creatividad: equipos con perspectivas distintas resuelven problemas desde ángulos nuevos, lo que mejora tanto las decisiones como los resultados financieros. Y en compromiso: quien se siente valorado y aceptado trabaja más implicado y es más productivo.
Cuatro palancas para una cultura inclusiva
La inclusión no llega sola: requiere acciones concretas. Rodríguez propone cuatro. Primera, flexibilidad y accesibilidad, desde horarios adaptados hasta accesibilidad física y digital. Segunda, diversidad en la contratación, asegurando que el liderazgo también la refleje, para que las decisiones se tomen desde perspectivas diversas. Tercera, aprendizaje continuo, con herramientas para que cada persona explore y desafíe sus sesgos. Y cuarta, espacios donde la colaboración y el respeto sean pilares, algo que el juego potencia de forma especial.
Aprender jugando: cómo el juego ayuda a incluir
El juego permite crear experiencias interactivas en las que los empleados aprenden, reflexionan y desafían sus propios prejuicios en un entorno seguro: no se trata solo de recibir información, sino de vivirla y ponerla en práctica. Game Strategies lo aplica en juegos como Plural, en el que el jugador es un becario en una empresa que parece inclusiva hasta que descubre prácticas excluyentes ocultas, e Idem, centrado en la igualdad de género, que muestra cómo los sesgos afectan a las oportunidades laborales.
Según los estudios que cita Rodríguez, los empleados retienen hasta un 70 % de lo que aprenden con simulaciones interactivas y práctica, frente al 10 % de la lectura o los vídeos. Además, el juego permite abordar temas difíciles, como el acoso laboral o los prejuicios inconscientes, sin que nadie se sienta atacado, y favorece la colaboración, porque para avanzar hay que trabajar en equipo y aprender unos de otros.
Los itinerarios de juegos de Game Strategies cubren tres áreas: cultura de igualdad, inclusión en el trabajo y prevención del acoso sexual. Muchas empresas los integran en su formación obligatoria y los reactivan cada año, porque la inclusión no es algo de una sola vez, sino un proceso continuo.




