Qué vas a encontrar
- 01Por qué el game-based learning no es magia
Qué aporta aprender con videojuegos y por qué necesita un plan de principio a fin.
- 02Elige la solución que necesitas
Qué quieres enseñar, qué tipo de serious game encaja y cómo encajarlo en tu plan global de formación.
- 03Haz un programa piloto
Juégalo tú de principio a fin y pruébalo después con 20 a 40 empleados de distintos perfiles.
- 04Lo que debe ofrecerte tu proveedor
Integración con tu LMS, acceso desde el móvil, idiomas, materiales de comunicación, soporte, presupuesto y personalización.
- 05Prepara el lanzamiento perfecto
El aprendizaje primero, instrucciones claras, campaña de expectación, grupos, plazos, premios y métricas de partida.
- 06Durante el juego
Comunicación continua, soporte técnico, rankings, seguimiento de alumnos, redes sociales y ajustes.
- 07Después del «game over»
Encuestas, medición antes y después, nuevos retos, premios, debate y el próximo programa.
- 08Checklist para imprimir
Todos los puntos de las cuatro fases en una sola lista para que no se te escape nada.
¿Por qué la formación con videojuegos necesita un plan?
Porque un buen juego no se lanza solo. Aprender jugando engancha, permite practicar en lugar de solo escuchar y ayuda a fijar lo aprendido. Pero para que funcione hay que elegir bien la solución, preparar el lanzamiento, acompañar a los jugadores y analizar los resultados.
La guía resume la experiencia de Game Strategies (antes Gamelearn) con más de 1.000 clientes corporativos en más de 50 países y la ordena en cuatro fases, con una checklist imprimible al final. El premio si lo haces bien va más allá del engagement y la finalización: los datos del juego te ayudan a conocer mejor a tu equipo y dan visibilidad al departamento de formación.
El aprendizaje a través de videojuegos no es una receta mágica que funcione con solo pulsar un botón.
Fase 1: elige la solución antes de elegir el juego
La pregunta clave no es qué juego es más chulo, sino qué necesitas enseñar. Hay serious games de habilidades (liderazgo, negociación), de práctica técnica (una operación en quirófano, el aterrizaje de un avión) y de productos y procesos internos. No sirven todos para lo mismo.
Tampoco funcionan solos. Según la guía, los programas que mejor salen son los que se combinan con otras iniciativas: clases presenciales, e-learning, prácticas. Y antes de firmar, juega tú el juego de principio a fin y pide un piloto con 20 a 40 empleados de distintos perfiles y departamentos. Después, comprueba que:
- Se integra con tu LMS y funciona en ordenador, tableta y móvil.
- Está en todos los idiomas que habla tu plantilla.
- Trae materiales de comunicación: tráileres, folletos, emails, vídeos.
- Tiene un soporte técnico y de atención al cliente de calidad.
- Encaja en tu presupuesto y tus plazos: hay juegos de un par de horas y programas de semanas o meses.
- Se puede personalizar si lo necesitas, sabiendo que eso pide tiempo, dinero y conocimiento.
Fase 2: un lanzamiento de estreno de Hollywood
Cómo lo presentas decide buena parte del resultado. Hay quien oye «videojuego» y piensa en ocio, así que deja claro desde el principio que el objetivo es aprender, y explica cómo se accede, qué se aprende, cómo se evalúa y cuánto tiempo hay.
Luego, genera expectación. Algunas empresas han copiado el estreno de una película: campaña previa, emails con entradas de cine y todo el equipo en una sala viendo el tráiler del juego. Carteles, WhatsApp o SMS también valen. Y no te olvides de:
- Crear grupos por departamento, país o perfil y ponerlos a competir.
- Ser flexible, pero con fecha límite. Si no, siempre habrá quien no encuentre el momento.
- Hacerlo obligatorio: según la guía, así se obtienen los mejores resultados.
- Anunciar los premios desde el primer día: para el primero, para el podio de oro, plata y bronce o para el más rápido.
- Medir antes de empezar: fija tus indicadores y toma los datos de partida.
Fase 3: mientras juegan, que no decaiga
El lanzamiento es solo el nivel 1. Durante las horas, días o semanas que dure el juego, sigue comunicando: un resumen diario de puntos, vidas extra, un repaso de las lecciones de la semana. Resuelve rápido cualquier problema técnico y, si algo falla, exige explicaciones al proveedor.
Los rankings son tu mejor aliado: la competencia sana entre compañeros que se conocen engancha como pocas cosas. Manda la clasificación cada semana o ponla en una pizarra en la oficina. Y aprovecha los datos: un buen juego te dice en qué pantalla está cada persona, cuánto tiempo le dedica y dónde se atasca. Úsalo para reforzar en persona los conceptos más difíciles y echar un cable a quien se queda atrás.
Fase 4: después del «game over», mide y prepara la revancha
Cuando acaba el juego empieza lo interesante. Haz encuestas (al terminar y unas semanas después) centradas en lo aprendido, no en el formato. Vuelve a medir los indicadores del principio y compara; también puedes enfrentar a los departamentos que han jugado con los que no. Son los números que te servirán para demostrar a tus superiores que ha funcionado.
Busca patrones: si el 80 % de los jugadores se atasca en el mismo nivel, ese contenido pide refuerzo con otro tipo de formación. Entrega los premios prometidos en una pequeña ceremonia, abre un debate sobre cómo aplicar lo aprendido en el día a día y usa todo lo que has descubierto para planificar el siguiente programa.
Preguntas frecuentes
¿Cómo elijo un proveedor de game-based learning?
Empieza por lo que quieres enseñar y busca el tipo de juego que encaja: habilidades, práctica técnica o productos y procesos. Después revisa la integración con tu LMS, el acceso móvil, los idiomas, los materiales de comunicación, el soporte, el precio, la duración y las opciones de personalización. Y pide siempre un piloto.
¿Con cuántas personas hago el piloto?
La guía recomienda probarlo con entre 20 y 40 empleados de distintos perfiles y departamentos y analizar su feedback antes de seguir con el proveedor. Antes, juégalo tú de principio a fin: si no conoces el producto, difícilmente sabrás si encaja.
¿La formación con videojuegos debe ser obligatoria?
Según la experiencia que recoge la guía, los mejores resultados llegan cuando el programa es obligatorio. Combínalo con flexibilidad (cada uno juega cuándo y dónde quiere) y un plazo claro para terminar.
¿Cómo mido el impacto de un programa de game-based learning?
Define los indicadores antes del lanzamiento y toma los datos de partida. Al terminar, vuelve a medirlos y compara; también puedes comparar los departamentos que han jugado con los que no. Súmale encuestas y los datos de la plataforma sobre dónde se atasca la gente.
¿Cómo consigo que los empleados terminen el juego?
Grupos que compiten, rankings semanales, un plazo claro, premios anunciados desde el lanzamiento y mensajes durante el juego (puntos, vidas extra, resúmenes). La competencia sana entre compañeros que se conocen es uno de los mayores incentivos para seguir subiendo de nivel.



